Esta semana hice un viaje a municipio de Jardín por 2 noches por lo que pude experimentar qué es vivir y trabajar en una finca de café en pequeña escala.

El domingo por la tarde comenzamos nuestro camino hacia Jardín, que es aproximadamente a 4 horas en coche de Manizales a Medellín. Llegamos alrededor de las 18:00 el domingo por la noche y comí la cena antes de dormir en un hotel. El lunes por la mañana me encontré con el agricultor con el que me quedaría esa noche e, y fuimos a  su finca, La Fortuna.

Era una pequeña finca con sólo dos lotes. El agricultor me mostró su registro de trabajo  y me explicó cómo sigue la pista de café que cultiva. Me dijo que la mayoría de los días, él es el único trabajador, sin embargo, durante el invierno, en temporada alta, él contrata 2 ó 3 personas adicionales.

Pasé la mañana en la finca cultivando café. Fue más difícil que cuando yo cultivé café  en La Esperanza porque la pendiente era más pronunciada y había llovido la noche anterior, por lo que el terreno era muy fangoso y resbaladizo. Aprendí o a aferrarme a las ramas de los árboles de café para que no caerme. El agricultor me dijo que trabaja incluso cuando llueve. Me sorprendió, no creía que él fuera capaz de caminar en el lodo cuando está lloviendo.

Mientras trabajabamos , me dijo que estaba triste porque muchos jóvenes ya no quieren trabajar en la industria del café, que prefieren trabajos en ciudades y pueblos.

También me mostró algunos granos infestados con Broca y me explicó que es un reto continuo en la finca. Aprendí que es un mayor problema durante el verano porque la Broca puede reproducirse antes de que el café sea recogido, por el contrario el invierno es tan frío que la Broca no alcanza a reproducirse.

Recientemente los inviernos han sido más cálidos, y él y su familia están muy preocupada porque dañaría su sustento si esta tendencia continúa. Sin embargo, me explicó que ha tomado cursos sobre Broca, agroquímicos y sobre la mecánica de las máquinas y ha lo encontrado muy provechosos para su finca.

En el almuerzo probé  Arepa de Chocolo por primera vez (como Arepa pero más dulce) y agua de panela (un té dulce hecho con caña de azúcar). Después del almuerzo observé como el productor empacaba el café seco y luego despulpó  el café que habíamos recogido en la mañana. El granjero me mostró el mecanismo de giro en la máquina, la cual empuja el café verde y extrae la pulpa en un recipiente al otro  lado para que no se mezcle con los granos de café saludables, el cual luego pasa a l un tanque de fermentación. Me dijo que la Broca dificulta el proceso de limpieza debido a que se utiliza más agua. Esto es porque no está calibrado el cilindro y el flujo de agua no separa eficazmente.

La familia me dio un recorrido por la finca en la tarde y me dieron a probar  carambola, naranja y mandarinas de los árboles. Hablamos mucho de las tradiciones y cultura colombiana. Fue interesante ver las diferencias culturales tales como la manera en que  celebramos la Navidad, o lo que es normal comer en una cena familiar.

El martes por la mañana, observé cómo el productor lava y clasifica el café fermentado y luego lo pone en las rejillas de secado. Me levanté a las 6 pero el agricultor me explicó que normalmente se levanta a recoger café a las 3:30-4 de la mañana. El va a trabajar en los lotes unas horas antes del desayuno. Me dijo que el café se seca generalmente en la rejilla durante 20-25 horas o 15 horas a 40 grados en su pequeña máquina de secado.

Aprendí que una saco de café normalmente tiene 40KG. El agricultor suele llevar sus sacos de café seco a la cooperativa el sábado. El domingo es el día más popular en la cooperativa pero se llena de muchos agricultores, y puesto que los bancos están cerrados a menudo solamente pagan en cheque en lugar de plata.

En nuestro camino de regreso a Jardín nos detuvimos en la cooperativa para que el productor  pudiera dejar sus sacos de café. Vi el cómo pesaban del café y cómo el empleado cooperativa examinaba y calificaba  los granos. Toma una pequeña muestra de café verde en una bandeja, pesa los granos malos y sanos por separado, para determinar la proporción de granos malos sobre los saludables.

Luego volvimos al Jardín y me despedí de la familia y comenzamos nuestro largo viaje de regreso. Mi estancia con la familia cafetera en Jardín ha sido uno de mis viajes más gratificantes en Cafexport, y lamentablemente es mi última. Fue fascinante comparar la gran finca en La Esperanza con la pequeña finca La Fortuna. Me encantó pasar tiempo con la familia. Ser un productor de café en pequeña escala es difícil, sin embargo, llevan a cabo todo este trabajo con tanta dedicación y actitud positiva. Fueron muy acogedoras y fue muy interesante conocer de primera mano  su cultura y la vida en una pequeña finca de caféa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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